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jueves, 21 de mayo de 2015

Matrimonio



Ese día no sonaron las campanas de la iglesia, las tradicionales palomas no volaron al pasar la bella pareja, nadie tiró un solo grano de arroz, no escuchamos la marcha nupcial, no se lanzó el ramo ni lo que sea que los hombres lancen.

Una boda sencilla con muy pocos clichés como el vestido tradicional y muy bello de mi esposa, mi frac de gala, 5 damas de honor vestidas acorde a los colores favoritos de la mujer más bella del mundo, unas sencillas decoraciones pero elegantes y bonitas.

El lugar es un centro de retiros cristiano en Morelos, México. Entré de la mano de mi mamá, luego Ana Lucía (la primera dama en desfilar) llegó tomó el micrófono y junto con Tilo comenzaron a cantar You’re beautiful de Phil Wickham, avanzaron las demás damas (Leslie, Ane, Anai y Mirelle) y después mi suegro traía junto a él a Sara Elisa, que traía un vestido hermoso estilo princesa con escote corazón y pedrería sutil.

Alrededor de 150 personas estaban ahí, insisto en el punto que había música de fondo y muy bonita, estaba mi mami y muchos de nuestros amigos, pero en ese momento que debió durar 47.3 segundos, en mi mente fueron como 5 horas en cámara lenta sin audio alguno, sólo ella caminaba hacia mí. Sentí a Dios diciéndome ella será tu esposa. 

 Pues comenzó la ceremonia, Yiyo compartió un hermoso mensaje, yo dije mis votos ella los de ella, nos dimos anillos y salimos. Sencillo, aclaro el punto, hicimos la menor cantidad de clichés y asuntos porque lo importante era Dios, nuestros votos y ya.

Después claro que hubo fotos, comida, postres hondureños y mexicanos, ella y yo bailamos, bailé con mi mami y ella con su papi. Una mañana del Domingo 20 de Julio de 2014, una gran bendición, un día que no se puede olvidar.

Ese tan sólo fue el inicio de una aventura buenísima que estamos viviendo, y que en el orden correcto comenzó como una amistad que floreció en Junio del 2013, que se volvió noviazgo en Octubre y compromiso en Diciembre de ese año. Y que hoy después de 10 meses de casados insisto, es una aventura extraordinaria.

Quiero cerrar la serie de mensajes sobre los símbolos de la iglesia con el matrimonio. Dios mismo inició la historia humana con el matrimonio entre Adán y Eva, y también termina el apocalipsis con las bodas del cordero, Cristo y su Iglesia en matrimonio.

Muchas veces prediqué de este tema, pero ahora ya casado hay una compresión más experimental a cerca de la intimidad que hay en un matrimonio. Es un lugar seguro, de mucha confianza, de vulnerabilidad, algo bello. Cada ser humano está diseñado para vivir intimidad sólo con Dios y con su cónyuge. Y ese nivel de intimidad es el que Dios requiere de su iglesia.

Es un símbolo que ni 300 predicas en DVD, o 27 semanas de cruzadas, o 3 tomos de explicaciones teológicas no pueden darse a entender, es un símbolo de vida. Sólo viviendo en intimidad con Dios entiendes por qué la iglesia es la novia de Cristo y pronto, muy pronto la esposa pura y sin mancha del Hijo (Apocalipsis 19:7-8).

La comunión de amor e intimidad de la Iglesia con Dios debe ser tal que las cosas fluyan naturalmente, hoy en día mucho liderazgo de la iglesia pasa batallando al interior con los problemas de pecado y falta de santidad o integridad de los congregantes, y poco o nada hacen por las personas en sí, y como a su vez se extiende ese mensaje de amor a los que aún no escuchan.

Si eres salvo (Romanos 10:9-10; 1 Corintios 5:17), debes saber que Dios está contigo y no quiere una parte de ti, quiere bendecir, llenar y ministrar tu vida completamente. Hoy tienes esa oportunidad, en un matrimonio hay vulnerabilidad, mi esposa me conoce bien, no puedo fingir delante de ella. Lo mismo es con Dios, no finjas, Él sabe cómo estás, y quiere reformarte y llenarte de su Espíritu, pero nuestros prejuicios, nuestra falta de honestidad o religiosidad se opone a todo lo que Dios quiere hacer.

La verdadera Iglesia vive en intimidad con Dios, no todos los congregantes son necesariamente parte de la iglesia verdadera. Dios quiere que seamos su edificio, un organismo vivo (1 Corintios 12:12, 18), un pueblo santo (1 Pedro 2:9), real sacerdocio (1 Pedro 2:9), un redil de ovejas que conocen su voz (Juan 10:4), y que tengamos esa relación genuina e íntima con él. 

Si vives así realmente somos Hijos de Dios, comento que no hay término medio, no existen primos en el evangelio, o eres Hijo o no lo eres (Juan 3:17-19). Hablar de simbología de iglesia a nivel educativo solo es interesante, pero si vives la realidad profunda de eso, entonces se notará la obra de Dios en tu vida como miembro de la iglesia de Cristo. Dios te bendiga.

martes, 24 de abril de 2012

El profe



En Honduras existe una institución de previsión de magisterio, es un lugar donde los docentes aportamos dinero mensualmente y tenemos acceso a créditos y jubilación, cierto día estaba avalando a una persona en ese lugar y alguien desde la puerta alzó su voz diciendo "PROFE" acto seguido 96% de las personas que estábamos ahí volteamos a ver, luego yo me apene (como casi todos) al darme cuenta que la conversación no era conmigo. Ese cómico evento me hizo recordar que a veces nuestro nombre es importante, pero la forma en la que nos tratan también se vuelve familiar.

Una de las experiencias más gratificantes de mi vida ha sido la de enseñar, durante 13 años he enseñado en clases de escuela dominical en mi iglesia local, y hace 8 años me dedico a la docencia formal en mi país.
Cada día el maestro aprende, cada generación, cada grupo, cada estudiante es muy diferente, y tratar con personas día a día es seguirse formando.

Sin duda al decidir ser maestro supe a lo que me exponía, a que en diversas ocasiones los alumnos me dirían sobrenombres, mas de alguno haría mala cara diciendo "ahí viene ese viejo", recibir malas caras de los estudiantes cuyos resultados no son los mejores, etc. Etc. 

Pero la gratificación de hacer lo que Dios me ha llamado a hacer es incomparable, me encanta servir a otros a través de la educación, y de hecho he aprendido a disfrutar que la gente me conozca como "profe" o "maestro" "teacher" "mister".

Puedo testificar que enseñando clases como matemática, física, química (que son complejas) la mayoría de mis alumnos tienen una buena impresión de mí, y eso tiene que ver con la personalidad y el trato, y sin duda con la obra de Dios en mi vida. 

Y retomando el cuadro inicial, donde nos hemos acostumbrado a que nuestro nombre sea sustituido por nuestra profesión, varios de los lectores se identificaran cuando les digan Lic. Dr. O "hey vo", pero sin duda hay gente que le ha dado peso a los nombres groseros que otros han impuesto como "tonto" "inútil" "fea" "flaco" "gorda", nombres por los que algunos hacen caso y llegan a creer como que ese es el verdadero valor que tenemos. 

No debemos darle importancia a eso negativo y sin fundamento que la gente dice, pero irónicamente el nombre que nos ha asignado Dios si debemos darle importancia y en varias ocasiones no lo hacemos. 

La palabra dice que somos reyes y sacerdotes (Apocalipsis 1:6), que somos hijos de Dios (Juan 1:12), que somos linaje escogido (1 Pedro 2:9), esto y muchas cosas positivas dice dios a cerca de cada uno de ustedes lectores, ese es el estatus que Dios le da a la iglesia, al que en humildad y sencillez debemos hacer caso, y si así fuera muchos de los problemas de la iglesia no existieran. 

Sin duda agradeceré que me digan profe, y espero estar a la altura del caso, pero en realidad Dios nos asigna un nombre más valioso y más relevante al que debemos atender. Iglesia tomemos el valor que Dios nos da y aunque suene redundante Iglesia hagamos Iglesia.