sábado, 25 de febrero de 2012

¿Cuánto tiempo?


Hace algunos días recordaba algo que sucedió entre 1997 y 1998, un amigo mío (del cual no revelaré el nombre en este caso) estaba en el mismo colegio pero no en el mismo grado, lo que recuerdo con exactitud es que él estaba en primero ciclo o 7º grado como le quieran llamar.

Mi amigo estaba en la edad adolescente en que todo joven varón se enamora de las cipotas, cosa muy normal, y existe algún sector de los chicos que no tiene complejos para lanzarse y declarase, este muchacho no era la excepción, pero resulta que me había comunicado antes que le gustaba una muchacha en específico.

Luego lo esperado sucedió, cierto día en las primeras horas de clases del instituto cerro de plata en aquel primer curso mi amigo se declaró, y le dijo, ¿____Quisieras ser mi novia? (no les voy a decir el nombre de la chava) pero la respuesta fue una de las más insólitas que he escuchado, ella respondió ¿Cuánto tiempo? Si te causa gracia, a mí también, y vacilamos a mi amigo porque el muy ingenuo me contó a mí y mis amigos lo sucedido.

Lo gracioso no acabó con el ¿Cuánto tiempo? Ya que aquel puberto de 7º grado dijo, por lo menos hoy, y fue así como aquel noviazgo de un día se llevó a cabo, supongo que al despedirse del colegio aquella extraña y graciosa aventura de un día terminó.

Si lo vemos como una anécdota de ex-alumnos de un colegio, y de amigos pues no nos queda más que reírnos, pero si lo vemos como una versión de relaciones de noviazgo, o amor entre parejas, realmente solo considerarlo es un tanto trágico.

La iglesia o sea tu y yo, es ejemplificada en la palabra como la esposa del cordero, la esposa de Cristo (Apocalipsis 19:7, 21:9, Efesios 5:25) y es que el nivel de compromiso que hay de Cristo hacia nosotros es de amor, y la institución humana que refleja ese tipo de relación es el matrimonio. Pero a esa altura la iglesia debería estar comprometida con Cristo.

En este tiempo donde en Honduras los últimos años se han registrado más divorcios que matrimonios nuevos, es bien difícil entender ese tipo de compromiso, no estoy criticando ni cuestionando las razones de una decisión tan difícil como el divorcio, ya que nadie me ha puesto por juez, pero ese ejemplo del matrimonio cada vez se puede tomar como un chiste.

Como la sociedad en general a perdido el respeto por una institución familiar tan básica, la misma iglesia ha tomado a chiste su compromiso con Dios, nosotros debemos estar seguro que Cristo siempre permanece fiel a nosotros y su compromiso le llevó a una muerte de Cruz para redención de pecados y a la resurrección para ofrecernos vida eterna. (2ª Timoteo 2:13, Filipenses 2:8-11, Juan 3:16,17)

Es eso lo que quiero señalar hoy que debemos cambiar, ante el compromiso que como hijos de Dios tomamos, a veces respondemos como la musa de mi amigo, ¿Cuánto tiempo?, no entendemos o queremos aceptar seguir a Cristo de por vida.

Siempre que tenga la oportunidad diré que es un cobarde el que es incapaz de reconocer la ayuda de un ser superior, y de repente mucho más cobarde el que le ha aceptado y se queda con un compromiso superficial y temporal, sujeto a condiciones humanas como si a caso nosotros tenemos la capacidad de condicionar al Dios creador de todo.

Si somos hijos de Dios no es digna una respuesta por ¿Cuánto tiempo?, ni siquiera en los noviazgos o matrimonios eso está bien, te imaginas lo cruel que es para alguien estar en una relación amorosa destinada al fracaso por una fecha establecida con anterioridad. 

Pero lo mejor es que en Dios siempre hay cosas nuevas cada mañana (Lamentaciones 3:23). Te comento algo el éxito en una relación amorosa es siempre innovar, permanecer con una persona pero involucrarse en nuevas aventuras y proyectos juntos, hacer cosas nuevas y agradables cada vez, Dios lo sabe por eso el lo hace, los que ponemos peros, excusas y altos somos nosotros, nunca más le digamos a Dios ¿Cuánto tiempo?, sino digamos, Heme aquí Señor. Dios te bendiga y no te olvides de hacer iglesia.

lunes, 6 de febrero de 2012

Persiguiendo la tortillera


En el centro del grandioso continente Americano se encuentre uno de los países más bellos de todos, Honduras, y justo al centro del mismo está su bella ciudad capital, Tegucigalpa, yo crecí en una colonia al norte de la ciudad llamada Cerro grande zona 4, un bonito y fresco lugar.

El punto es que si alguien vivió en la cerro grande de finales de los 80 y principios de los 90 tuvo que hacer una o varias de las siguientes actividades:
  • Jugar potra (futbol en la calle) con porterías marcadas por piedras y áreas pintadas con ladrillo anaranjado en el suelo.
  • Jugar baloncesto 2 contra 2 en un aro solitario en alguna esquina.
  • Montar bicicleta por las irregulares calles, sobre todo en las pendientes y zona de tierra (donde actualmente se encuentra la residencial el mirador)
Varias veces he relatado un hecho que sucedió cuando ejecutaba la acción del inciso c. Resulta que uno de mis amigos de infancia (Luis Fernando Mendoza) y yo andábamos una tarde cualquiera en bicicleta, subiendo y bajando cuestas, entrando en calles de tierra, etc. No recuerdo exactamente porque pero sí recuerdo a Luis discutiendo con una tortillera y su hermano un tortillerito

En la cerro grande acostumbraban a llegar esas señoras o jovencitas con una paila de plástico llena de tortillas envueltas en mantas y pasaban por las distintas calles vendiéndolas de manera ambulante, nunca faltaba el famoso grito “Quiere Tooooooooooorrrrrrrtillas”. Eso es parte de las leyendas hondureñas, como sea es cierto que Luis discutió con una de ellas, y minutos después subimos una cuesta, con la diferencia que yo utilicé la BMX no. 16 y el usó la “montañesa” No. 20 de mi hermano y luego bajamos la cuesta.

 Como 2 cuadras después de la cuesta, está la calle principal de la colonia y como todo ciclista normal, disminuí la velocidad para frenar y evitar accidentes, inexplicablemente sentí un choque justo en la llanta de atrás de mi “bici” y segundos después estaba en medio de calle con parte de mi bicicleta encima de mí, Luis también estaba tirado con la “montañesa” sobre él, de repente un carro frenó fuertemente, alguien gritó, Don Rafa el vecino de la esquina salió y nos amenazó con decirle a nuestras madres lo que había sucedido, etc.

Fue todo un show, y toda mi furia se volcó hacia mi amigo, pero no pude ejecutar ninguna acción porque un chichote enorme y casi con rostro salía de su frente, después del gracioso y doloroso evento levantamos nuestras bicicletas y terminamos el trayecto a nuestra casa caminando con la cabeza mirando hacia el suelo, llevando las “bicis”, al llegar a la casa, hice la pregunta obvia, ¿Porqué no frenaste? Y luego ¿porqué no me esquivaste? A lo que contestó diciendo: “La tortillera con la que alegué me tiro una pedrada y perdí el control, por eso tengo este chichote”. 

Esa misma frase se repitió a nuestros hermanos mayores y amigos, y fue así como cerca de 10 jóvenes montando bicicletas andaban rondando toda la zona 4 de cerro grande persiguiendo a la tortillera malvada cuya acción despiadada nos hizo caer en la calle y hacer el ridículo.

Total después de varios minutos de búsqueda nunca encontramos a la tortillera, un par de días después Luis confesó que la tortillera nunca le lanzó la piedra, pero me vio tan molesto que tuvo que inventar algo para justificarse, como sea por primera vez en esa semana tuve lástima por la tortillera y siempre imaginé que habríamos hecho si la hubiésemos encontrado.

Cambio brusco de conversación. Es claro que la palabra nos manda a evangelizar (Marcos 16:5) y simplemente no lo hacemos olvidando otro pasaje igualmente importante, y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. Santiago 4:17.

Creo que los cristianos a veces somos como aquel grupo de muchachos persiguiendo la tortillera, invertimos recursos y esfuerzos en una gran cantidad de actividades “evangelísticas” o en reuniones para “entretener” a cristianos, pero la esencia del evangelismos y discipulado está en preguntas y respuestas sencillas y sinceras, que se encuentran en oraciones y platicas casuales.

Donde he visto crecer más a los discípulos es en pláticas amistosas, es cuando la convivencia y al confianza les lleva a poder orar y preguntar esas profundas verdades bíblicas, y no precisamente en aquellas extensas reuniones impersonales que organizamos (un grupo de jóvenes ciclistas persiguiendo a la tortillera inocente).
La sinceridad que Luis tuvo hace ya varios años, aunque fue una reacción tardía valió la pena, hoy debemos ser sinceros con nosotros mismos, es mucho más que 3 días los que la iglesia lleva persiguiendo tortilleras (justificándonos y no siendo sinceros), en vez de platicar y demostrar genuina amistad hacia sus miembros y al evangelizar.

En la amistad nace la confianza, y es ahí donde Dios nos quiere, en amistad, Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13. La iglesia debe ser amistosa, y en la amistad se pierden los protocolos, lo que se conserva  es lo genuino lo que realmente vale la pena, y un amor y aprecio sincero.

Dios nos ama y es sincero con nosotros (basta con leer su palabra), nosotros debemos seguir su ejemplo (1 Pedro 2:21), si quieres ser un miembro productivo de su Iglesia te invito a que dejemos de perseguir a la tortillera que de hecho no es la culpable, y mejor fortalezcamos la amistad con Dios y con las almas.

viernes, 27 de enero de 2012

Un Minuto de Aplausos


Hace 20 años en 1992 comencé a asistir a la iglesia el cenáculo donde me congrego de manera regular e ininterrumpida desde entonces (aunque eventualmente asistí algunas veces el 91), cuando uno ha sido cristiano desde los 8 años sabe muchas historias, leyendas y anécdotas.

No podré olvidar jamás cientos de programas de Un mensaje a la conciencia con el hermano Pablo, muchas veces por radio y televisión fue impactado y edificado por esos cortos y profundos mensajes, los mismos que compartí por años con mis amigos e incluso con inconversos que igual eran impactados por la palabra.

Me han contado que en el primer aniversario del templo nuevo de la iglesia el cenáculo en 1980 el fue el Hermano Pablo nuestro predicador invitado (conste que yo ni había nacido entonces).Hoy 27 de Enero del 2012 nuestro querido hermano Pablo Edwin Finkenbinder falleció a los 91 años de edad y después de 70 años de ministerio activo. 

Cuando alguien parte hacia la presencia del Señor, es un sentimiento difícil de describir, ya que nos entristece humanamente, pero a la vez nos alegra porque sabemos que estar ante la presencia de Dios es lo mejor que le puede ocurrir a alguien, y esperamos que nos sucede a todos.

La costumbre de guardar un tiempo de silencio en memoria de los que han partido me parece muy noble, pero en algunos eventos han acostumbrado a hacerlo con un minuto de aplausos. Hoy sugiero un minuto de aplausos en memoria del Hermano Pablo, a quien admiro de una manera especial, quien se dedicó de lleno a la noble labor de hacer Iglesia.

jueves, 26 de enero de 2012

COOL


Conozco una excelente amiga e intercesora, se llama Carmen, de cariño le digo “Menchus” (no les voy a decir porque no hay que ser chismoso), ella es una de las personas más fieles en oración y sensibles al Espíritu Santo que conozco.

Ella es de la personas que al ser ministradas caen por el poder de la unción, y se puede ver en su rostro cuan genuina es, en lo personal le he jugado bromas, diciéndole Dios te bendiga y me ubico detrás de ella por si se desmaya o algo, creo que si lee esto es posible que caiga por la unción (imaginen una risa burlona).

Ella sabe que es de cariño, como sea hace algunas horas recordaba mucho una broma que le hice en los días donde ella era recién convertida,  ella y su grupo de amigas estaban entusiasmadas con una pasión por servir, oraban, ayunaban, visitaban un grupo de mujeres prostitutas y adictas al resistol, era una gran labor y se veía el respaldo de Dios en sus vidas cambiadas. Yo malvadamente le dije a Carmen, ya vas a ver cuando se te acabe el primer amor, aun medito y no sé de donde me salió decir esa frase, aunque lastimosamente llena de verdad, no para el caso de Carmen, pero si para la mayoría de la Iglesia.


Titulé este mensaje “COOL”, extranjerismo que utilizamos para referirnos a algo o alguien que nos agrada bastante, en Honduras le dirían pinta o fresa, en México Chido, pero la frase se sobre entiende, el asunto no es el uso que le damos sino el significado literal de la palabra “FRIO”.

Mi broma que es de muy mal gusto por cierto, llevaba sarcasmo del más cruel y cierta veracidad, ya que pasa que después de un tiempo de emoción al aceptar a Cristo o al hacer una renovación de votos o consagración, con el tiempo se acaba la gasolina y la iglesia tiende a vivir etapas de enfriamiento.

Este no es el mensaje más motivador que se pueda escribir, pero es una realidad, son miles de jóvenes y adultos los que han servido al señor ciertas etapas de sus vidas, que con el tiempo se vuelven más aburridos que una clase de 5 horas seguidas de historia Romana, que narran sus logros pasados, pero hoy no quedan más que ruinas y extensos libros que cuentan de una gloria pasada.

Ahora ante la realidad triste que vemos frecuentemente se debe proponer una salida, y no es difícil de encontrar, el pasaje de Juan 15 encierra una profundidad abrumadora como para escribir varios blogs al respecto, El versículo 5 es la clave y es vital poderlo entender “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Si no lo leíste con detenimiento léelo de nuevo.

Cada cierto tiempo me gusta volver a este pasaje, ya que me recuerda la razón por la cual la iglesia se enfría, nos alejamos de Dios, de esa hermosa comunión que debe haber, aunque no dejemos de congregarnos, dejamos de lado el  tiempo a solas y la oración constante. La otra razón es que me enseña que si permanezco cerca de él mi vida es fructífera.

La palabra “COOL” puede significar frialdad o algo agradable, ¿Qué uso le vas a dar para describir tu vida como miembro de la iglesia? Fácil, debes ubicarte en la primera parte del versículo Juan 15:5 si eres agradable o al final si eres frio.

martes, 17 de enero de 2012

Gustavo, bájame esa olla


Todos los varones (o casi) todos han tenido esta experiencia, uno está en una de las diversas faenas que mas disfrutamos que puede ser, viendo algún capítulo de la serie friends (que hemos visto mil y una veces y seguimos viendo), viendo alguna película por enésima vez, descansando en el sofá o la cama, leyendo un buen libro, o simplemente alimentándonos con una merienda no tan sana a veces, cuando de repente el grito ensordecedor de una madre angustiada se escucha por toda la casa, “GUSTAVO (o a veces mi segundo nombre, que tétrico verdad) VENI BAJAME ESA OLLA”, entonces toda la paz y magia del momento se pierde, y la obligación o disposición a colaborar se vuelve el principal motor de nuestra acción para bajar ollas que están en la parte superior de una lacena no diseñada para gente pequeña.

Siempre me pregunte ¿Cuántas veces me ha tocado bajar ollas desde lo alto del mobiliario de cocina?, pero en mi recuento son muchas menos veces las que me ha tocado subirlas, nunca sé exactamente como, pero las ollas regresan a la parte superior de donde solo los varones de la casa o los altos podemos lograr bajarla, y eso me lleva a preguntar ¿Quién la subió? O mas “creepy” aun ¿Cómo la subió? Y de no ser por las simples leyes físicas no me detendría a pensar de cómo a veces las cosas llegan un lugar del cual solo algunos con cualidades o las herramientas y equipo (escalera) específicos pueden movilizarlas.

Por gracioso o carente de importancia que la anécdota parezca, yo pregunté a mi madre como es posible que yo siempre baje las ollas, pero que muy pocas veces por no decir nunca las suba, a lo cual ella con toda sabiduría materna (y con cierto tono de enojo) respondió  que ella podía subirlas y empujarlas con cucharones, pero que para bajarlas ocupaba más fuerza y que “PARA ESO HAY HOMBRES EN LA CASA”. Después de la regañada y gran sacrificio en mi investigación para esta publicación, obtuve lo que esperaba, un mensaje, ya que la inspiración para estudiar la palabra puede venir de diversos medios, en este caso del proceso de bajar ollas.

Obvio el fundamento del mensaje es la palabra pero la ilustración servirá para aclarar cosas, la palabra dice en Romanos 11:29 que los dones y el llamamiento son irrevocables, y este versículo no puede tomarse al azar, ni es una justificación aria para creerse superior, ya que todo el pasaje puntualmente sobre el llamado, la salvación y la gracia, aclara que la salvación es por gracia, o sea no depende de nosotros, y menciona como Dios en sus propósitos maravillosos pudo utilizara ramas injertadas (nosotros los gentiles) para llevar fruto, o sea que no se nos suban los humos, y siempre en la misma línea de aclaraciones manifiesta el verso 29 antes mencionado.

Resalto de nuevo el punto de no creernos superiores, pero sí de estar capacitados y llamados para grandes cosas, es ahí donde mi loca pregunta tiene sentido, hay cosas en la iglesia están en lugares que no deberían, y hay personas llamadas a lograr que esto sea funcional, efectivo, y fructífero.

Creo que las ollas deben limpiarse y guardarse, pero ahí no son funcionales, las ollas se diseñaron para preparar, cocinar y conservar los alimentos, eso tiene que estar claro, el ministerio de la iglesia es para salvación de almas, edificación y discipulado de almas, preparación de servidores del Reino, y se vuelve un ciclo, que mientras más se repita de manera correcta, más funcional y fructífero es.

Piensa en un momento en que cosas no están del todo bien en tu iglesia, y en cuales de esas puedes colaborar directamente, existe gente que está llamada a enseñar (por eso no toleran una mala clase o predica) otros llamados al ministerio musical (ellos sufren cuando el tecladista se pierde o la cantante hace  que se fracturen los 4 huesecillos del oído), y así puedo continuar con los ejemplos de iglesia local, pero es ahí donde de repente Dios te llama, y te toca bajar la olla.

A nivel general, debemos evangelizar mas, y nos toca bajar la olla, si entendemos los tiempos, este no es tiempo de preguntarnos quien subió la olla, no nos corresponde preguntar porque las cosas están como están (abra tiempo para meditar en ello y no volver a cometer los mismos errores), actualmente estamos en el tiempo en que todos debemos movilizarnos y hacer que todas las ollas o estén preparando alimentos, o cocinando, o conservando los alimentos. Es tiempo que alguien grite GUSTAVO, JUAN, ANA, BLANCA, ETC. BAJAME ESA OLLA. 

Es urgente que sepamos que somos llamados a cosas generales como iglesia (evangelizar y discipular) pero a la vez a cosas especificas donde Dios te dice hoy es tiempo de actuar, es tiempo de hacer, y no te olvides de orar en el proceso, necesitamos que la iglesia (tu y yo) hagamos lo que se supone que debemos estar haciendo, yo estoy dispuesto ¿y tú?